Cuando decidí dejar de ser humano perdí la cordura, el sentido común y la paciencia. Me perdí, nos perdimos.

 

La seducción, verá usted, no es un tema de lo que le atrae al ojo, éso es demasiado manipulable como para ser llamado seducción; la seducción propiamente tal consiste en la seducción de la mente por otra mente, por las palabras de una boca, por las expresiones de un rostro o la profundidad de una mirada. Es mucho más mental que físico.